martes, 16 de agosto de 2011


Crees que me pasa algo, que pienso que somos diferentes, que a veces nos peleamos y que no nos aguantamos, que es mejor estar solos, pero en el fondo sabes lo que me pasa, que me cuesta mucho decirte que, conocerte, encontrarme y estar contigo me cambió la vida, y sabes que lo que me cuesta aún mas, es decirte que me la cambió para mejor.
¿Sabes que más quiero decirte? Que me dan igual tus dudas, que no puedo dejar de pensar en ti, que quiero estar a tu lado, todos los días, toda una vida, solo si tú quieres, y sabes que no me cuesta nada decirte que, Te quiero y siempre voy a estar ahí

miércoles, 3 de agosto de 2011

Seguiremos.

Voy a decirte algo que tú ya sabes, el mundo, no es todo alegría y color, es un lugar terrible y por muy duro que seas es capaz de arrodillarte a golpes y tenerte sometido permanentemente, si no se lo impides! Ni tú ni yo ni nadie golpea más fuerte que la vida, pero no importa lo fuerte que golpeas, si no lo fuerte que pueden golpearte! Y lo aguantas mientras avanzas, hay que soportar sin dejar de avanzar, así es como se gana!
Si tú sabes lo que vales, ve y consigue lo que mereces, pero tendrás que soportar los golpes, y no puedes estar diciendo que no estás donde querías llegar por culpa de él de ella ni de nadie! Eso lo hacen los cobardes y tú no lo eres;
Tú eres capaz de todo!

miércoles, 1 de junio de 2011

Cada día, cada minuto, cada segundo...




Queda menos para que llegue el momento.











Llegará.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Un sueño hecho realidad. (56)

- Vale, Toni Mayor ocupará la parte trasera con Carlota Manresa.
Cuando Toni escucha el nombre de Carlota se acuerda del accidente, pero aparta este pensamiento rápidamente.
-… ¡qué sí pesada! Ya te llamaré. ¡Oooootra vez! ¡Qué síííííí! ¡Adiós! –una voz de chica se escucha desde afuera de la sala.
Luego, dos suaves toques en la puerta. Ésta se abre.
- Perdonad que llegue tarde, el avión con el que venía iba con retraso… -dice una cara muy conocida para Toni.
- ¿Carlota Manresa? –le pregunta un azafato.
- La misma.
Carlota se sienta en una silla y ni se da cuenta de la presencia de Toni. Sí, es la misma Carlota con la que estuvo hablando tantas veces de Nerea, la misma Carlota con la que pasó todo lo del accidente. Toni decide no decirle nada hasta que salgan de la sala.
- Perfecto, pues ya lo tenemos. ¿Alguien tiene alguna duda?
- Sí, yo –dice un chico de unos treinta años-. El viaje de vuelta, ¿es cierto que lo hacemos sin pasajeros?
- Sí, lo más seguro es que sí.
- Guay –dice el azafato, llamado Jaime, con una gran sonrisa.
- ¿Algo más?
Todos niegan con la cabeza.
- Pues vamos ya al avión que vamos tarde.
Cuando suben al avión Toni observa que todo está demasiado sucio y desordenado. Hay demasiados papeles por los suelos, los cinturones no están bien colocados y los compartimentos superiores no están todos iguales: hay algunos abiertos y otros cerrados. También hay un carrito en medio del pasillo, cosa que no pinta mucho.
- ¿Qué ha pasado aquí? ¿Un tornado? –dice una azafata, María, observando lo mismo que Toni.
- Madre mía, más trabajo para nosotros –dice Carlota.
- Bueno, entre todos acabaremos antes, ¿no? –dice Toni.
Carlota se gira y lo ve.
- ¡Toni!
Se acerca a él y le da dos besos y un abrazo.
- ¡Al igual llevas todo el rato aquí!
- Sí cariño, y ni te has dado cuenta –dice riendo Toni.
- ¡Qué bien! Ya verás lo bien que lo vamos a pasar a la vuelta…
- Que ganitas tengo –dice Toni.
- ¡Y yo!
- Vamos a recoger esto, anda… -dice María, que ha presenciado toda la escena.
Empiezan a quitar todos los papeles que hay por el suelo. Inexplicablemente, también hay algunos en los compartimentos superiores; nadie se explica como han podido llegar tantos hasta ahí arriba.
- Que guarros. Los azafatos de antes no han limpiado ¿o qué? –dice Toni.
Carlota se encoge de hombros.
- ¿Cómo va todo? –pregunta abrochando y desabrochando cinturones.
- Bien, bien, ¿y tú?
- ¡Genial! Es una lástima que hayamos perdido el contacto de esa manera… -dice Carlota.
- Ya… El trabajo, supongo.
- Nerea a veces me habla de ti, por eso se más o menos algo.
- ¿Ah sí? Pues no se qué es lo que te habrá dicho. Hablamos tanto y tanto y tanto que es imposible adivinar el tema –dice irónico.
Carlota se lo queda mirando.
- No me mires así, Nerea está muy rara, no sé que mierdas le pasa. Eso sí, no pienso ir detrás de ella, díselo si quieres, que lo sepa.
- ¿No te ha contado nada…? –pregunta Carlota asombrada.
En cuanto acaba de preguntar sabe que ha metido la mata.
- ¿Contar el qué?
- Nada, nada, déjalo, me he confundido.
Toni deja de quitar papeles y se acerca a Carlota.
- Dímelo.
Carlota lo mira a los ojos.
- Yo no soy la indicada.
- Aquí nadie es el indicado pero el tonto que está en medio soy yo, así que no me toques los huevos. ¿Qué coño pasa?
- Eh, eh, te tranquilizas ¿vale? Aparta –se gira y se va.
Está claro que a Carlota no le ha gustado nada la actitud de Toni, pero en el fondo lo entiende.
- ¡Carlota! –dice Toni tras ella.
- Déjame en paz Toni -dice Carlota enfadada.
- Eh, no, va, lo siento.
- No, déjame. Yo no tengo la culpa de nada para que te pongas así conmigo. Déjame tranquila un rato, anda.
Carlota se va a otra parte del gran A330 y deja a Toni allí plantado, comiéndose la cabeza a más no poder y, por supuesto, traicionando su promesa de no pensar en Nerea en todo el día.

Un sueño hecho realidad. (55)

Está muy contento, más que de costumbre. El motivo, como no, tiene que ver con su trabajo: su próximo vuelo es de los largos, rumbo a América, más concretamente, a Punta Cana. Es el primer vuelo en el que estará tantas horas dentro del avión, por eso está tan feliz.
Coge su teléfono móvil y marca un número.
- ¿Sí? –responden al otro lado.
- Hola, ¿qué tal estás? –pregunta Toni.
La otra persona se queda callada, no sabe quien le habla.
- Perdona, ¿quién eres?
Toni se queda parado.

- ¿No sabes quién soy?
“Mierda”, piensa la chica con la que habla Toni, “es él”.
- Ay, Toni…
- ¿Has borrado mi número? –dice molesto.
- Lo siento, de verdad, ni me he dado cuenta. Supongo que se habrá borrado solo o toqueteando el móvil lo he borrado sin querer…
La mentira no cuela.
- Ya, claro. ¿Me has visto cara de tonto o qué?
- No Toni, tranquilo, hay una explicación. De todas formas no creo que sea para tanto, pienso yo.
- No claro, no es para tanto. Entonces ya me estás diciendo por qué borras mi número, porque no lo entiendo.
- Pues…
Ella calla inventando a toda prisa una excusa, otra excusa.
- Nerea déjate de rollos, paso. Adiós.
Y Toni cuelga. La verdad es que Nerea lleva días muy extraña, como evitándolo. Toni no se llega a imaginar el porqué. Lo cierto es que la relación que había entre ellos al principio no tiene nada que ver con la de ahora.
Un nuevo SMS.
“Dejam xplicarme… Losiento…”
Es de Nerea. Toni lo borra al leerlo y se guarda el móvil en el bolsillo. Después, va a la sala donde se reunirán todos los azafatos para planificar el vuelo y decide que hoy, almenos durante el vuelo, no va a dejar que lo de Nerea le afecte.

Un sueño hecho realidad. (54)

“Estamos sobrevolando un área de turbulencias por lo que lamentamos tener que interrumpir el servicio, el cual reanudaremos tan pronto como nos sea posible. Por favor, comprueben que sus cinturones de seguridad estén abrochados y permanezcan en sus asientos hasta que se apague la señal luminosa, gracias.”
Toni mira a Marta y sonríe: le encantan las turbulencias. Los pasajeros hacen caso rápidamente y se abrochan los cinturones. Es curioso, el poder del miedo a que pueda pasar algo siempre es más fuerte que cualquier otro. Tanto pasajeros como trabajadores permanecen sentados sin moverse ni un pelo durante el minuto y medio que duran las turbulencias. El avión va dando pequeños botes, a excepción de algún otro más grande, que hace botar a todo cuanto está allí dentro. Algún que otro pasajero que quiere llamar la atención pega un grito, pero cuando las turbulencias acaban todo vuelve a la normalidad.
- ¡Esto es genial! –exclama Toni.
Marta ríe.
- ¿Tanto te gustan? ¿Incluso después del accidente?
- Incluso después. Desde que soy pequeño las adoro.
- Ay que ver –dice ella.
La señal luminosa se apaga.
- Ahora mismo deben de quedar unos quince minutos o así –dice Marta.
- Que pena, me habría gustado trabajar más rato contigo.
- ¿Quién sabe? Si hemos coincidido una vez ¿quién te dice a ti que no podemos volver a coincidir?
- Tienes razón –dice Toni sonriendo.
Unos minutos después la señal se vuelve a encender, esta vez para no volver a apagarse hasta que el avión haya aterrizado.
Al aterrizar todos notan como el avión se inclina y desciende, pero no hay ningún tipo de problema. Cuando ya están en tierra y llega el momento de bajar del avión los pasajeros salen sin prisa pero sin pausa, la mayoría comentando la aventura de las turbulencias. Luego, cuando todos los azafatos han revisado todo otra vez, descienden ellos también.
- Bueno –dice Marta en el interior del aeropuerto-. Un placer trabajar contigo, señor Mayor.
Toni ríe.
- Igualmente Marta. Sinceramente, me ha encantado trabajar contigo.
Marta sonríe.
- Lo mismo digo, ya lo sabes. A ver si algún día voy yo a Mallorca o te vienes tú a mi ciudad y nos vemos y charlamos sobre más cosas, ¿no?
- Cuando quieras.
- Pues nada, nos vemos pronto.
- ¡Eso espero! –responde Toni.
Se dan dos besos en las mejillas y Marta se marcha, desapareciendo así entre la gente. Toni saca su móvil y llama a su madre para decirle que todo está bien. Piensa que debería llamar también a Nerea pero al final no lo hace por falta de ganas, ya que últimamente Nerea está cada vez más rara con él.
Coge su maleta y se pierde él también entre la gente.

Un sueño hecho realidad. (53)

Marta se agacha un poco para comprobar que el cinturón de uno de los asientos de la parte derecha del avión esté en su sitio y no esté roto. Toni está justo a su lado, en la parte izquierda del avión colocando algunas tarjetas informativas. Quizá sea por el peculiar silencio que hay en el avión y que se rompe con las palabras de los trabajadores; quizá sea por el interior del avión, tan perfecto y ordenado; quizá sea por la presencia de Marta y la sensación que tiene él de poder hacer cualquier cosa, pero hoy Toni está que no cabe en ningún sitio de la enorme felicidad que le invade. No deja de sonreír en todo el rato, sea por lo que sea.
- Marta, esto se hace a lo profesional –le dice Toni sin acabar de colocar todas las tarjetas. Las pocas que le quedan las deja sobre un asiento y después se coloca bien el chaleco-. Mira.
Marta deja de hacer lo que está haciendo y se pone a mirarlo enarcando una ceja.
- ¿Qué vas a hacer?
- Dos puertas en el techo –dice señalándolo-. Una bajo los asientos –dice abriendo un poco sus piernas y agachándose. Su postura es un tanto ridícula pero muy divertida a la vez.
- Estás loco –dice Marta riéndose-. La próxima qué será, ¿ponerte a bailar unas sevillanas?
- Ey, no sería mala idea, ¡y tú serías mi pareja!
- Anda calla…
Los dos ríen y vuelven al trabajo. Como no les quedaba mucho acaban rápidamente.
- ¿Vamos a llenar un carrito? –pregunta Marta.
- Vamos –le responde Toni.
Van a la gallery y empiezan a llenar el carro. En mayor cantidad y en la parte superior están las bebidas; justo debajo se encuentran unas cuantas bolsas con frutos secos y algún que otro bocadillo.
- La gente no suele pedir bocadillos… pásame uno o dos más y ya está. Si faltan ya vendremos a por ellos –dice Marta.
Toni le va pasando los alimentos y Marta los va colocando.
- Ah oye –dice Marta.
- Dime.
- Sabes que hoy, al final de las instrucciones, tenemos que hacer un mini baile para animar a los pasajeros, ¿no?
- ¿Qué? –dice Toni sin entender nada.
- ¿No lo sabías?
- Pero si antes no han dicho nada, Marta…
- A mi me avisaron hace unos días.
- No me jodas…
Marta ve la cara de terror que pone Toni y empieza a reír.
- Es broma -dice
Toni la mira de una manera en la que si las miradas matasen ella estaría fulminada.
- Me has asustado –dice él.
- Lo sé, eso es lo que quería –dice Marta riendo.
- Serás mala…
- Anda vamos, que los pasajeros deben de estar al llegar.
Toni y Marta salen de la gallery dejando el carrito preparado y se dirigen al resto del avión.