Nerea le vuelve a sonreir tiernamente.
- No te va a doler, no te preocupes.
- No me cambies de tema, ¿de qué me tengo que dar cuenta, eh? ¡Habla por Dios!- Esto no es real, ¿no lo ves? Estoy aquí, y tú y yo nos hemos despedido a las ocho en la puerta del hotel. Es ilógico que ahora estemos juntos. Déjame hacer algo antes de que te despiertes...
Se acerca a él y le da un suave beso en los labios.
Justo cuando el avión toca tierra, se despierta.
Son las cuatro y cuarto de la madrugada. Un sudor frío le recorre todo el cuerpo.
- Joder... -dice en voz alta.
Se levanta de la cama y va al baño. Se hecha agua fría en la cara e intenta despejarse.
- Todo ha sido un sueño, una simple pesadilla, deja de darle vueltas -se dice a si mismo en voz alta.
Sale del cuarto de baño cuando ve que ya está más calmado y va otra vez a su cuarto. Coge el móvil y ve que tiene tres llamadas perdidas y un SMS: todo de Nerea. Le extraña el hecho de que no se haya dado cuenta de que lo ha estado llamando y se percata de que tiene los tonos quitados. No recuerda haberlos quitado y piensa que a lo mejor lo ha hecho sin darse cuenta. Le sabe mal, ya que habían quedado en llamarse. Lee el SMS.
"¿Estás bien? Te he llamado tres veces y no me lo has cogido. Estoy preocupada porque como antes me has dicho que me llamarías... Cuando leas el SMS llámame sea la hora que sea, por favor. Buenas noches, muas."
Inmediatamente busca su número de teléfono y la llama. Al tercer tono ella responde.
- ¿Toni?
- Sí, el mismo. Lo siento, es que me he quedado dormido...
Ella suspira.
- Joder, y yo aquí pensando que te había pasado algo, ¡ya te vale!
- Lo siento, lo siento. Es que estaba tan cansado que me he quedado dormido en nada, de verdad, perdón.
- Bueno... no pasa nada. Pero vamos, si estás taaaaaaan cansado, ¿qué haces despierto casi a las cuatro y media de la madrugada? -dice sin terminar de creérselo mucho.
- Pues eso tiene una explicación, he tenido una pesadilla.
- Ya... -dice no muy convencida.
- Va enserio, tú salías en ella.
Nerea hace como si ese comentario la ofendiese.
- O sea, que si salgo yo, es una pesadilla. ¡Vale, vale!
- ¡Eh! ¡No he querido decir eso!
Nerea ríe.
- Vale, vale, te creo. Pero bueno, ya que salgo yo, cuéntamela, ¿no?
- Pues mira...
Toni le explica todo al detalle y ella va haciendo pequeños comentarios mostrando su asombro. Bueno, no le explica todo, se salta la parte en la que ella le dice lo que siente y las veces que se han dado besos.
- Que cosas más raras sueñas tú...
- Sí, ¿no?
Siguen charlando y charlando. Toni le cuenta lo ocurrido en el avión y ella ríe, imaginándose la situación. Ella le cuenta lo poco que ha hecho desde que se ha ido, y así se tiran más de una hora, hablando y hablando.
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