- Vale, Toni Mayor ocupará la parte trasera con Carlota Manresa.
Cuando Toni escucha el nombre de Carlota se acuerda del accidente, pero aparta este pensamiento rápidamente.
-… ¡qué sí pesada! Ya te llamaré. ¡Oooootra vez! ¡Qué síííííí! ¡Adiós! –una voz de chica se escucha desde afuera de la sala. Cuando Toni escucha el nombre de Carlota se acuerda del accidente, pero aparta este pensamiento rápidamente.
Luego, dos suaves toques en la puerta. Ésta se abre.
- Perdonad que llegue tarde, el avión con el que venía iba con retraso… -dice una cara muy conocida para Toni.- La misma.
Carlota se sienta en una silla y ni se da cuenta de la presencia de Toni. Sí, es la misma Carlota con la que estuvo hablando tantas veces de Nerea, la misma Carlota con la que pasó todo lo del accidente. Toni decide no decirle nada hasta que salgan de la sala.
- Perfecto, pues ya lo tenemos. ¿Alguien tiene alguna duda?
- Sí, yo –dice un chico de unos treinta años-. El viaje de vuelta, ¿es cierto que lo hacemos sin pasajeros?
- Sí, lo más seguro es que sí.
- Guay –dice el azafato, llamado Jaime, con una gran sonrisa.
- ¿Algo más?
Todos niegan con la cabeza.
- Pues vamos ya al avión que vamos tarde.
Cuando suben al avión Toni observa que todo está demasiado sucio y desordenado. Hay demasiados papeles por los suelos, los cinturones no están bien colocados y los compartimentos superiores no están todos iguales: hay algunos abiertos y otros cerrados. También hay un carrito en medio del pasillo, cosa que no pinta mucho.
- ¿Qué ha pasado aquí? ¿Un tornado? –dice una azafata, María, observando lo mismo que Toni.
- Madre mía, más trabajo para nosotros –dice Carlota.
- Bueno, entre todos acabaremos antes, ¿no? –dice Toni.
Carlota se gira y lo ve.
- ¡Toni!
Se acerca a él y le da dos besos y un abrazo.
- ¡Al igual llevas todo el rato aquí!
- Sí cariño, y ni te has dado cuenta –dice riendo Toni.
- ¡Qué bien! Ya verás lo bien que lo vamos a pasar a la vuelta…
- Que ganitas tengo –dice Toni.
- ¡Y yo!
- Vamos a recoger esto, anda… -dice María, que ha presenciado toda la escena.
Empiezan a quitar todos los papeles que hay por el suelo. Inexplicablemente, también hay algunos en los compartimentos superiores; nadie se explica como han podido llegar tantos hasta ahí arriba.
- Que guarros. Los azafatos de antes no han limpiado ¿o qué? –dice Toni.
Carlota se encoge de hombros.
- ¿Cómo va todo? –pregunta abrochando y desabrochando cinturones.
- Bien, bien, ¿y tú?
- ¡Genial! Es una lástima que hayamos perdido el contacto de esa manera… -dice Carlota.
- Ya… El trabajo, supongo.
- Nerea a veces me habla de ti, por eso se más o menos algo.
- ¿Ah sí? Pues no se qué es lo que te habrá dicho. Hablamos tanto y tanto y tanto que es imposible adivinar el tema –dice irónico.
Carlota se lo queda mirando.
- No me mires así, Nerea está muy rara, no sé que mierdas le pasa. Eso sí, no pienso ir detrás de ella, díselo si quieres, que lo sepa.
- ¿No te ha contado nada…? –pregunta Carlota asombrada.
En cuanto acaba de preguntar sabe que ha metido la mata.
- ¿Contar el qué?
- Nada, nada, déjalo, me he confundido.
Toni deja de quitar papeles y se acerca a Carlota.
- Dímelo.
Carlota lo mira a los ojos.
- Yo no soy la indicada.
- Aquí nadie es el indicado pero el tonto que está en medio soy yo, así que no me toques los huevos. ¿Qué coño pasa?
- Eh, eh, te tranquilizas ¿vale? Aparta –se gira y se va.Está claro que a Carlota no le ha gustado nada la actitud de Toni, pero en el fondo lo entiende.
- ¡Carlota! –dice Toni tras ella.
- Déjame en paz Toni -dice Carlota enfadada.
- Eh, no, va, lo siento.
- No, déjame. Yo no tengo la culpa de nada para que te pongas así conmigo. Déjame tranquila un rato, anda.
Carlota se va a otra parte del gran A330 y deja a Toni allí plantado, comiéndose la cabeza a más no poder y, por supuesto, traicionando su promesa de no pensar en Nerea en todo el día.











