domingo, 12 de diciembre de 2010

Un sueño hecho realidad. (47)

Carlota y Toni han corrido a sentarse en sus sitios para no caerse y accidentarse.
- No estamos aterrizando en pista… -dice Toni.
- ¡El mar! –exclama un pasajero-. ¡Nos caemos!
- Vamos a morir, joder, vamos a morir –dice otro un par de filas más atrás.
- ¡Callad! –grita Toni-. Aquí nadie se va a morir, joder ya. El piloto sabe lo que hace. Haced caso de lo que decimos y dentro de un rato estaréis en casa.
Los llantos de los pocos niños que viajan dan a la situación un toque macabro y más angustiante de lo que ya es.
El avión acaba de tocar la superficie del mar y el piloto dice algo.
- Señores pasajeros, afuera hay un barco esperando a rescatarnos. Salgan como les dirán nuestros azafatos y naden hasta el barco.
Los azafatos se dan prisa. Abren las puertas de emergencia y los toboganes hinchables correspondientes se abren. Todos los pasajeros ya se han colocado los chalecos salvavidas.
- Vamos, uno por uno, id bajando.
Toni y el resto de azafatos tienen que mantener la calma como sea, todo y que ellos están igual de asustados y nerviosos que los pasajeros. Por suerte, obedecen en todo y rápidamente todos son evacuados. Las últimas pasajeras son la pequeña niña rubia y su madre.
- Anda hola –le dice Toni a la niña-. Mira, ahora bajaremos juntos y te llevaré en mi espalda. Te tendrás que coger fuerte, ¿eh?
La madre no está muy de acuerdo.
- No se preocupe, baje usted que yo la llevo, no le pasará nada, se lo prometo.
- Por favor, es lo más grande que tengo… -dice la madre.
- Tranquila, está en buenas manos.
La madre se tira con muchos nervios, miedo y angustia y, después, empiezan a descender todos los azafatos.
- Carlota, tírate tú primera. Luego que se tire la niña y la coges. Cuando yo me tire la cojo y la llevo al barco. Ves cerca de mí, por si acaso.
- Vale, allá voy.
Carlota se tira.
- ¿Cómo te llamas? –pregunta Toni.
- Iris –contesta la pequeña.
- Iris, qué bonito. Mira, ahora te tirarás por aquí y esa chica que está en el agua te cogerá, ¿vale?
- No… me da miedo. ¿Y tú?
- Yo voy justo detrás de ti, no tengas miedo ¡qué sino no te podré dar tu regalo!
- Vale, pero no tardes.
- Te prometo que no.
La niña se tira con la ayuda de un pequeño empujón que le da Toni y Carlota la recoge. Luego Toni desciende y coge a la niña.
- Qué frío, Dios… -dice Toni casi para sí mismo.
- Nos vamos a congelar, como los del Titanic –dice la niña.
- ¡No digas eso! –exclama Carlota.
- Venga vamos –dice Toni poniéndose la niña en la espalda y nadando hacia el barco.
Como bien han dicho antes, Carlota permanece a su lado por si hay algún problema.

No hay comentarios:

Publicar un comentario