“Señores pasajeros, bienvenidos a París…”
Un rato antes de aterrizar, desde el avión se ha visto toda la ciudad en miniatura, como si de una maqueta se tratase.
- Hoy, tú mismo lo has podido comprobar. Muchas veces sacamos conclusiones falsas sobre algo y nos hundimos sin motivo alguno. No te encierres tanto en ti mismo y da vía libre a lo que sientes. Y, sobretodo, sé paciente. Estoy convencida de que tú y
Nerea llegaréis a algo muy serio e importante…
Nerea llegaréis a algo muy serio e importante…
Y, tal cual ha venido, se va.
- ¡Eh! ¡Espera! –le grita sin moverse de su sitio, pero la mujer ya ha desaparecido-. ¿Cómo sabe lo de Nerea ésa mujer? –se pregunta en voz alta atónito.
Con mil dudas en la cabeza, las palabras de esa mujer y la maleta en la mano izquierda sale del aeropuerto rumbo a un pequeño hotel del centro de París. Por supuesto, ha olvidado completamente la llamada que tenía que hacerle a su madre.

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