- Estoy reventado –dice Toni.
- Yo más… -responde Carlota-. Bueno, va, dime. ¿Qué tal lo he hecho?
- Bueno… -dice Toni con una sonrisa divertida.
- ¿Bueno…?
- Aprobada.
- ¿Aprobada justa, aprobada normal, o aprobada excelente?
- ¡Aprobada de aprobada! Lo has hecho bien Carlota, tranquila.
- ¿Seguro?
- Seguro.
- ¿Pero de verdad?
- No, de mentira.
Carlota le da un manotazo en el brazo a Toni.
- ¡Bruta!
- ¡Imbécil!
- Disculpe –dice un pasajero.
- Sí, ¿qué le ocurre? –pregunta Toni amablemente.
- ¿Me podría traer una Coca-Cola, por favor?
- Sí, claro, ahora mismo.
Carlota le hace una burla a Toni y él se va a por la bebida. Pocos minutos después vuelve.
- Aquí tiene.
- Muchísimas gracias.
- No hay de qué, para eso estamos. Si necesita cualquier otra cosa avíseme a mí o a otro compañero.
Mientras Toni avanza, por el pasillo del avión se cruza a Elliot.
- ¿Cuánto debe de quedar? –le pregunta el azafato francés.
- Pues no sé… Espera, preguntaré.
Toni se dirige al cockpit. Hay miles de botones, miles de luces, y cosas que a la vista de cualquier persona que no ha estudiado para piloto, no sirven para nada.
- Ey, ¿queda mucho?
- Una media hora –contesta el copiloto.
- Ah vale, gracias. Por cierto, ¿necesitáis algo? ¿Vais bien?
- Pues ahora que lo dices… ¿Me puedes traer un café? –pide el piloto educadamente.
- ¡Qué sean dos! –exclama el copiloto.
Los tres ríen.
- Ahora mismo.
Sale del cocktip y va en busca de Elliot.
- Me han dicho que una media hora –le dice.
- Ah, ¡gracias!
- De nada.
Toni va hacia la gallery a preparar los dos cafés. Cuando los termina los pone en el carrito y, caminando por el pasillo sintiéndose el rey del mundo, llega de nuevo al cocktip.
- Aquí tenéis –les dice llevándoles el café en una bandeja que ha cogido.
- ¡Gracias! –dice el copiloto por los dos.
- De nada, ¡hasta luego!
Toni sale del cocktip y sigue haciendo su trabajo, atendiendo a los demás pasajeros.

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