domingo, 19 de diciembre de 2010

Un sueño hecho realidad. (50)

Toni y Carlota consiguen que una de las personas de emergencias que está por allí les deje un móvil.
- Tú primero –dice Carlota.
- ¿Seguro?
- Sí, sí.
Toni no se lo piensa dos veces, marca el número de su madre y espera ansioso que descuelgue el teléfono.
- ¿Sí? Responde una voz femenina tras cinco toques.
- ¿Mamá?
- ¿¡Toni!? ¿Estás bien? Dime que no ibas en ese avión.
- Mamá tranquila, estoy bien, no me ha pasado nada, ni un rasguño. De hecho a nadie le ha pasado nada, pero sí, iba en ese avión.
- Ay Dios –dice su madre temblando-. Ahora mismo voy para allá.
- Vale pero tranquilízate ¿vale? De verdad, todos estamos bien y a salvo. No corras mucho por la carretera por las prisas ¿vale? Por cierto, ¿y papá? ¿Sabe algo?
- No sé si lo sabe, está trabajando, supongo que no. Ahora después le llamaré para decirle que todo está bien.
- Vale, hasta ahora, un beso.
- Otro para ti.
Toni cuelga y le pasa el móvil a Carlota. Ella llama a sus padres y también los tranquiliza. Después, todo es un lío. Nadie sabe adónde tiene que ir, que tiene que hacer. Poco a poco la calma va regresando y varias personas controlan todo aquel caos. Los pasajeros que viven en Mallorca pueden irse a su casa, al día siguiente todo se aclarará de mejor manera. A los azafatos y demás pasajeros que tienen que irse a otro sitio fuera de la isla les ofrecen la posibilidad de viajar en barco gratuitamente. Lógicamente, la gran mayoría acepta.
Carlota y Toni se despiden e intercambian  sus correos electrónicos para no perder el contacto.
- Dile a Nerea que estoy bien y que… -iba a decir que la quería, pero en el último momento se arrepiente y cambia la frase- que ya hablaremos, que no se preocupe.
- Vale. Bueno pues, a pesar de esto, encantada e haber tenido este vuelo contigo –dice de corazón Carlota.
- Igualmente –dice Toni sinceramente.
Se despiden con dos besos y cada uno va por su camino.
- ¡Toni! –exclama su madre al verlo justo unos segundos después de que Toni se haya despedido de Carlota.
- Mamá.
Ambos se funden en un abrazo y su madre le da varios besos en la mejilla.
- Menos mal que estás aquí. Estás empapado, ¿no tienes frío?
- Un poco, pero da igual. Vámonos ya a casa que me quiero relajar de todo esto ya.
- Te vienes conmigo en el coche ¿no?
- Sí, sí, ya cogeré el mío mañana, si eso.
- Vale, no te preocupes, vamos.
Madre e hijo se suben al coche.
- Mejor me voy contigo a casa, no tengo ganas de ir a la mía –dice Toni.
- Como quieras –dice su madre.
La verdad es que da igual donde se quede ya que la habitación que tenía cuando aún vivía con sus padres sigue en casi el mismo estado. Además, allí guarda un poco de ropa para si hay alguna urgencia como la de esta vez.

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