- ¿Qué tal estás? –le dice su madre recogiendo algunos platos de la cocina.
- Bien, bien, mejor que antes, la verdad.- He llamado a papá, ya lo sabe todo. Le he dicho que estás bien y que no se preocupe.
- Ah vale, gracias.
Su madre nota que está distante, extraño. Piensa que es normal, acaba de tener un accidente de avión. Eso se dice muy rápido pero solo el que lo ha vivido sabe lo que es.
- Ah, ¿sabes quién ha llamado? –le pregunta a su hijo para ver si se distrae un poco.- ¿Quién? –dice con un poco de curiosidad él.
- Ana.Toni se sorprende.
- ¿Ana?
- Sí, estaba preocupada. Ha visto lo del avión y estaba segura de que tú ibas dentro. Le he dicho que la llamaría cuando supiese algo, pero casi mejor que la llames tú, ¿no?
- Sí, sí, está claro. Que raro, no me lo esperaba, hace ya tiempo que no hablamos…
- Yo la llamaría ya, debe de estar preocupada.
Toni asiente. Se levanta de la mesa y va a por el teléfono fijo. Marca el númer
o de su amiga y espera a que conteste.- ¿Sí? –dice una voz femenina.
- ¿Ana?
- ¿Toni?
- Sí, soy yo. Y sí, estoy bien.
- O sea, que ibas en el avión…
- Sí, pero tranquila que yo y todos los demás pasajeros estamos bien, no ha pasado nada más.
- Buffff… Es que no sé, en cuanto he visto la noticia, me he fijado en la compañía que era y el sitio donde había pasado todo… me he asustado mucho… –se puede advertir que está realmente preocupada.
-La verdad es que no sé ni como ha pasado, lo único que quiero hacer ahora es dormir y olvidarme de todo.
- Sí, será lo mejor. Oye, si pasa algo más llámame ¿vale?
- Sí, sí, tranquila –Toni hace una pausa-. Ah, gracias por llamar.
- Anda, anda, que vaya bien.
- Lo mismo digo “bufala danzante”.
Ana se sorprende y ríe.
- Adiós “monstruo”.
Y cuelga. Toni también ríe. Deja el teléfono encima de la mesa del comedor y se va a su cuarto.
- Mamá me voy a dormir.
- Vale, descansa.
- Si ves que es muy tarde despiértame…
- Vale, vale.
Toni cierra la puerta de su habitación y acuesta. Se duerme enseguida pero su sueño es perturbado por pesadillas. Toni se ve a si mismo solo en medio del mar. A unos metros hay un gran avión medio hundido que se ha estrellado. De la nada, sin que nada ni nadie lo provoque, miles de cuerpos humanos empiezan a flotar rodeándolo. Toni empieza a nadar rápidamente intentando escapar de todo aquello pero es como si nunca avanzase, los cuerpos y el agua nunca se acaban. Se despierta sobresaltado y mira hacia el techo. Se da cuenta de que no va a poder olvidar el accidente tan rápidamente como él pensaba.
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