Unos kilómetros más hacia el norte, en un pueblecito de la misma isla, una mujer rubia de unos increíbles y preciosos ojos azules grisáceos está pendiente de la televisión. Se acaba de enterar de la noticia y está muy asustada. Cuando la noticia acaba, suena el teléfono.
- ¿Sí? […] Ay, hola. […] No lo sé, no me ha llamado. […] En cuanto sepa algo te llamo, no te preocupes. […] Sí, tranquila, gracias por llamar. […] A ti, adiós.
No, no era Toni. Su madre, desesperada, coge el teléfono y lo llama a su móvil. Nada, está apagado.
- Por favor, que Toni no haya viajado en ese avión –dice su madre cogiendo el abrigo y el bolso y saliendo rápidamente hacia Palma de Mallorca.
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