sábado, 9 de octubre de 2010

Un sueño hecho realidad. (7)

De momento parece ser que nadie necesita de su ayuda, así que ha decidido quedarse a charlar en la gallery con dos compañeros más, chico y chica. Da la casualidad que la chica es la azafata que antes le había sonreído. Se presenta.
- Ya lo habrás visto en mi targeta, pero bueno, yo me presento. Soy Ana y creo que soy la más vieja de aquí... -dice mirando a los dos chicos con una sonrisa pillina.
- Es la más vieja, pero la que más vida le da a esto, tiene cada cosa... -dice el azafato, el cual tiene por nombre Eric.
Se siente cómodo con aquellas dos personas, le transmiten confianza.
- Sí bueno, me hacen mucho la pelota, ya lo irás viendo -dice mirando a Eric con una sonrisa medio malvada, medio divertida.
Ana se está preparando un café.
- ¿Alguien quiere? -pregunta.
- No, gracias -responden los dos chicos casi a la vez.
Ana remueve el vaso con la cucharilla, produciendo una especie de tintineo cada vez que golpea el vaso con ésta.
Ana y Eric se han puesto a charlar sobre un viaje que tuvieron hace algunos meses. Al principio los escucha, pero a los pocos minutos su mente se ha desplazado unos minutos antes, cuando ha tenido ese intercambio de palabras con Nerea. Sigue pensando en ella. Muchas preguntas le asaltan: "¿De dónde es?" "¿Por qué está viajando?" "¿Trabaja o estudia?". Pero la que más veces se repite, es la siguiente: "¿Tendrá novio?" No la conoce de nada, pero le gustaría que no fuese así.
- ¿Toni? -pregunta Eric sacándolo de sus pensamientos.
Él lo mira preguntándole con la mirada que qué pasa.
- Vamos a aterrizar, el comandante ya ha avisado.
Asiente con la cabeza y sale de la gallery, dirigiéndose a comprovar que todos los pasajeros tengan los cinturones puestos.
Va caminando y comprovando, como en el momento del despegue, que todos tengan el cinturón correctamente abrochado. Una niña de unos 9 años, acompañada por la que parece ser su madre, tiene problemas para ponérselo.
- ¡Está roto! ¡No se abrocha! -dice gritando, aparentando ser una niña un tanto maleducada.
- No chilles, que estás haciendo el rídiculo delante de todo el mundo -la riñe su madre.
Él se acerca a comprovar cuál es el problema, y en pocos segundos se lo abrocha.
- El cinturón está en perfecto estado, el problema era que se lo estaba poniendo mal. No hay de que preocuparse -dice con una sonrisa intentando calmar a la niña.
- Imbécil -dice la niña en voz baja.
Tanto él como la madre, lo han escuchado. La madre le da una bofetada en la cara y le dice que no vuelva a insultarlo, que está ahí para ayudarles.
- Perdone, está un poco nerviosa. Le pido disculpas -dice la madre avergonzada.
- No pasa nada, ya queda poco -contesta.
Y se aleja. ¿No pasa nada? Le habría dicho un par de cosas a aquella niña maleducada y repelente, pero ha preferido callarse por educación. Si ya de por sí los niños no eran de su agrado, cosas como ésta hacían que les cogiera más rabia.
Todos los pasajeros ya están sentados y con los cinturones correctamente abrochados, así que se dirige hacia su asiento. Él no se ha dado cuenta porque va de espaldas, pero para llegar a su sitio ha pasado por el asiento de Nerea. Ella lo ha mirado y ha sonreído, después se ha puesto a escribir algo en un papel.
Se sienta y se abrocha el cinturón. De nuevo, está al lado de Ana.
- ¿Preparado? -le dice ella guiñándole un ojo.
- Preparadísimo -contesta él con una sonrisa de oreja a oreja.
-25!

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