jueves, 14 de octubre de 2010

Un sueño hecho realidad. (11)

- Deduzco que eres de Mallorca, ¿no?
- ¡Deduces bien!
Ella ríe.
- Hoy ha sido mi primer vuelo. Estaba deseando que llegase este día.
- Ahora lo entiendo… Se te notaba bastante.
Él la mira molesto.
- ¿Qué insinuas?
- ¿Yo? Nada… -dice ella girando la cara y haciendo como que observa el paisaje.
Él la obliga a girarse.
- No enserio, ¿qué has querido decir?
Ella se lo queda mirando muy fijamente y después de unos cuantos segundos saca a flote una nueva sonrisa, esta vez distinta.
- Era broma señor Mayor –dice riendo.
Él se la queda mirando sin terminar de creérselo del todo.
- Te estoy diciendo la verdad, quería ver que me decías.
Le estaba diciendo la verdad, lo veía en sus ojos. A pesar de saber que no mentía, ese comentario lo dejó un poco chafado. Quizá para aquella chica lo había hecho bien, ¿pero y si realmente a la vista de los demás lo había hecho fatal? Esa duda le produjo una decepción enorme. Ella se dio cuenta del cambio de humor, y decidió tomar cartas en el asunto.
- Ey, que te lo he dicho de broma, no te lo tomes a mal, por favor.
- No, si no pasa nada… -dice él ocultando lo que realmente piensa.
-Mírame –le dice ella cogiéndole la cara con ambas manos y fijando su mirada en sus ojos-. Lo has hecho muy bien, que no te entren dudas, ¿vale? Por lo poco que has dicho veo que esto es muy importante para ti, y no sabes hasta que punto llego a entenderte.
- Me ha costado mucho llegar hasta aquí y pensar que una vez en este punto todo me puede salir mal me deprime muchísimo.
- No te preocupes –dice quitando sus manos de la cara de él-, si has pasado el primer día pasarás los demás, segurísimo.
Él le sonríe.
- Por cierto, ¿a qué ha venido eso de que no se hasta que punto me entiendes?
- Pues… -ella baja la vista.
- ¿Pues…?
- Pues que tú y yo compartimos el mismo sueño. Estoy estudiando para ser azafata.
Se acaba de quedar estupefacto.
- ¿¡Enserio!?
- Sí. En un principio había quedado contigo para que me contases todo y tal… pero veo que eres majo –dice de forma simpática.
- Claro que lo soy –dice de forma creida-. Ahora que me has conocido, no podrás olvidarme jamás, ¡já!
Nerea ha puesto unos ojos como platos.
- Estoy de coña mujer, no pongas esa cara.
- Hum... -dice mirándolo desconfiada.
De repente a Nerea se le viene una idea a la mente. Le coje la mano a él y empieza a correr hacia un lugar que solamente ella conoce.
- ¡Vamos! -dice feliz.

-20!

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