viernes, 22 de octubre de 2010

Un sueño hecho realidad. (19)

Cuando ella se fija en el grandioso bocadillo que le han traído, vuelve a poner unos ojos como paltos.
- ¿Te vas a comer todo eso?
- Claro que sí, mi estupendo cuerpo puede darse algún que otro caprichito alguna vez -dice en tonto orgulloso.
- Uy, uy, uy... ¡Vaya personaje estás hecho! -dice dándo un pequeño bocado a su magdalena.
- Que, ¿está buena? -pregunta él señalando el alimento.
- No tanto como yo -responde ella riendo a carcajadas.
- ¡Vaya, vaya! Luego me sueltas todo ese rollo de la autoestima alta y no se que cuentos de personajes, ¿eh? ¡Pero tú no te quedas atrás!
- Solo te estaba imitando, que conste -dice bebiendo ahora un trago de su batido-. ¡Auch! -exclama.
- ¿Qué pasa?
- ¡Que me he quemado! Siempre me pasa lo mismo, a todas las cafeterías que voy o se pasan de caliente o lo dejan helado.
- ¡Yo no tengo ese problema! -dice dando un gran bocado al bocata.
Cuando se traga lo que ha mordido, exclama:
- ¡Riquísimo!
Ella vuelve a reir, aunque, de hecho, no ha dejado de reir desde que han entrado.
- Oye -dice Nerea.
- Dime -responde él dándole un sorbo a su bebida gaseosa.
- Que antes, cuando me has preguntado por mi novio, que he estado un poco seria, era porque últimamente discutimos bastante.
- Ah, vaya, lo siento.
- No importa. Al principio estábamos muy bien, pero últimamente no se que pasa que por cualquier cosa chocamos... Ahora apenas me hace caso. Fíjate, tú que me acabas de conocer hoy te has comportado mejor que él, siendo mi novio, en días.
- Si no estás cómoda, ¿por qué no lo dejas?
- No es tan fácil...
Ambos se quedan callados comiéndose sus respectivas comidas.
- Son muchas cosas, ¿sabes? No sé, quizá en el fondo aun sienta algo por él... -dice ella.
Esa respuesta no le ha gustado en absoluto.
- Ah, bueno, lo entiendo -es lo único que consigue decir.
- Bueno, cambiemos de tema, te he dicho esto para que no te quedases con la duda o algo raro, que he visto que te habías quedado un poco extrañado.
- Como quieras -dice él-. Por cierto, ¿cuál es tu color favorito?
Ella enarca una ceja.
- ¿A qué viene eso?
- No sé, como has dicho que mejor cambiar de tema, he hecho esa pregunta, que es la primera que se me ha venido a la mente -dice con una sonrisilla pícara.
- Estás loco, ¿sabes?
- Sí, tampoco eres la primera que me lo dice.
Y así siguen, charlando y conociéndose, compartiendo experiencias y sentimientos, acercándose más el uno al otro.

-12!

No hay comentarios:

Publicar un comentario