- ¡Espera! –grita.
- ¿Qué pasa ahora?
- Antes de quitarte la venda, dime: ¿qué escuchas?
Se quedan los dos en silencio y él sabe perfectamente que es esa especie de sonido que se oye a lo lejos pero muy claro.
- Es un avión, ¿no?
- ¿Seguro? –insiste ella.
- Segurísimo. No fallaría jamás en eso.
- Vale, ahora sí, quítatela.
Se empieza a quitar la venda y una vez quitada del todo intenta enfocar bien la vista. Le cuesta un poco, ya que ha estado casi media hora con ese trozo de tela puesta, pero no tarda en darse cuenta de lo que ve. Están sobre una gran explanada cubierta de hierba y árboles, el paisaje es precioso. Y sí, el sonido que se escucha, como bien ha dicho segundos antes él, son aviones. A lo lejos está el aeropuerto y se ve con total nitidez como van despegando y aterrizando los aviones.
La hierba se mueve al son del viento, al igual que el largo pelo de Nerea. Ella lo está mirando, le gusta haber conocido a ese chico. Él aun no se ha dado cuenta de que ella lo está mirando, está observando el aeropuerto a lo lejos, pensando en años atrás, cuando se imaginaba trabajando.
Ella decide romper el silencio.
- Aquí suelo venir para despejarme cuando siento que me agobio. En este sitio me siento tranquila… Llevo viniendo aquí desde pequeña.
- La verdad es que es precioso. Me encanta como se ve el aeropuerto de lejos.
- De noche es más bonito aun, lástima que no puedas verlo… -dice con una nota de tristeza en su voz.
Él se queda pensativo.
- Oye… -dice ella.
Él se gira y la mira.
- Dime.
- Hacia tiempo que no me lo pasaba tan bien con alguien, me ha gustado conocerte.
Él le sonríe, pero ella parece estar triste.
- Yo también lo he pasado bien pero, ¿por qué pones esa cara?
- No por nada –dice forzando una sonrisa.
- Venga va, que no soy tonto, de golpe te has puesto mal.
- Es que seguro que no nos volvemos a ver, y me gustaría seguir conociéndote.
- Eso no es imposible y además, ¿quién dice que no nos volveremos a ver?
-Yo, lo digo yo. Siempre me pasa: cuando conozco a alguien que realmente me cae bien, siempre pasa algo para que esa relación acabe.
- No digas eso, te aseguro que nos volveremos a ver.
Ella aparta la vista y se da la vuelta andando unos pasos para observar el aeropuerto. Él se pone tras ella. Nerea nota que lo tiene detrás y sin girarse, le hace una pregunta.
- ¿Te puedo dar un abrazo?
- Eso no se pregunta.
Nerea se gira y sin mirarlo a la cara lo abraza. Una pequeña lágrima le cae de uno de sus brillantes ojos, pero él no se da cuenta hasta que ese especial abrazo se termina. Esa pequeña lágrima tiene una gran historia detrás, una historia que él conocerá en breve.
-18!
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