viernes, 15 de octubre de 2010

Un sueño hecho realidad. (12)

Está totalmente desconcertado: “¿hacia dónde me lleva Nerea?“.
Han corrido bastantes metros cuando Nerea se para frente a un bar.
- Espérame aquí –le dice un poco ahogada por el esfuerzo.
Él obedece, aunque piensa que todo esto no tiene ni pies ni cabeza.
Pasan 5 minutos y Nerea regresa con un hombre de unos 60 años bastante delgado.
- Muchas gracias, de verdad –le dice al hombre.
- No hay de que Nerea, sabes que cualquier cosa que necesites puedes contar conmigo –le responde.
Toni se da cuenta de que ese hombre la conoce, ya que la ha llamado por su nombre.
Nerea se dirige a Toni.
- No entiendo nada –dice él.
- No te preocupes, en poco rato sabrás a dónde vamos. Ven.
El señor se ha parado frente a un coche bastante viejo y se sienta en el asiento del conductor. Nerea hace lo mismo pero en uno de los asientos de atrás y obliga a Toni a hacer lo mismo. Él no se fía mucho, ya que no conoce de nada a ese señor y no sabe si el coche estará en buen estado, pero luego se para a pensar y llega a la conclusión de que tampoco conoce casi nada a Nerea y, sin embargo, ha estado haciendo todo lo que ella le ha dicho. Finalmente, se deja llevar por ella.
- Te tengo que tapar los ojos –le dice Nerea dentro del coche.
- Ni hablar. ¿Para qué quieres taparme los ojos?
- Confía en mí.
- Lo he estado haciendo todo este rato, pero empiezo a dudar. No todos los días conozco a una chica que parece ser que está loca ni me subo en coches de desconocidos para ir a algún sitio que ni yo mismo sé, ¿sabes?
- Te entiendo, pero vamos, no pasará nada, es una sorpresa.
Ella lo mira y con la mirada le suplica que le haga caso. Él, por supuesto… no puede negarse.
- Está bien, pero es la primera y última vez que me tapas los ojos, ¿vale? No me gusta que lo hagan.
- Vale, vale.
Nerea saca un pequeño pañuelo de tela que tiene guardado en uno de los bolsillos de la chaqueta y se lo pone a modo de venda a él.
- Estoy segura que cuando lleguemos te va a gustar tanto como a mí.
“Eso espero”, piensa.
Calcula que han debido de pasar 15 o 20 minutos cuando el coche se detiene.
- Ya hemos llegado –le dice a Toni. Luego, se dirige al hombre-. Muchas gracias Pedro.
El hombre mueve la cabeza negando a forma de respuesta.
- Cuando quieras que venga a buscarte, llámame.
- Así lo haré, gracias otra vez.
El hombre se va con el coche y Nerea y Toni se quedan solos de nuevo.
- Bueno, ¿me puedo quitar ya la venda?
- No, aún no.
Nerea lo coje de la mano para que no tropiece con nada y lo conduce a su antojo.
- Cuidado, que ahora hay un poco de pendiente –le avisa.
Cuando han andado 3 o 4 minutos aproximadamente, Nerea se para.
- ¿Ya? –pregunta él impaciente.
- Sí, ya.

-19!

No hay comentarios:

Publicar un comentario