miércoles, 27 de octubre de 2010

Un sueño hecho realidad. (24)

Los pasajeros ya están empezando a entrar y él, esta vez, está en el interior del avión para cualquier ayuda que necesite cualquier pasajero. Una señora le pide ayuda, ya que no sabe donde se encuentra su asiento, y él muy amablemente mira el billete y le indica su sitio. Ella le muestra una sonrisa de agradecimiento y le dice un "gracias" casi en un susurro y se sienta donde le toca. Él va de un sitio a otro del avión, ayudando a colocar equipajes de manos, mostrándole los asientos a los pasajeros un poco despistados, haciendo cualquier cosa que está en su mano para ayudar.
Parece ser que todos los pasajeros han entrado ya, pero a última hora entra un hombre respirando rápidamente con claros signos de cansancio debido a haber corrido bastante para llegar a tiempo. Cual es la sorpresa de ambos, que cuando se miran a las caras descubren que se conocen. Es el señor que en el vuelo que ha realizado por la mañana decía tener pánico a los aviones y estaba realmente asustado.
- Hombre, parece que el destino quiere mantenernos juntos, ¿eh? -dice el hombre recuperando la respiración y sentándose en su asiento.
- Eso parece, eso parece -dice Toni con una sonrisa.
Después de que todos estén en sus sitios y nada más lo impida, todos los azafatos y azafatas siguen el ritual de siempre e indican las instrucciones de seguridad. Cuando acaban, comprueban de nuevo que todos los pasajeros tengan el cinturón correctamente abrochado y se van a sus sitios; esperando a que el avión despegue.
Los motores hace ya un rato que se han puesto en marcha y el avión empieza a moverse. El comandante pide permiso para entrar en pista y despegar y lo aprueban. El avión coge velocidad rápidamente y unos pequeños botes sacuden todo el avión, haciendo que todos los que van en el interior de la gran máquina voladora se muevan al mismo tiempo.
Ya está, han empezado a elevarse y van ligeramente inclinados; ahora solo toca esperar el momento en el que el comandante indique que se pueden desabrochar los cinturones.
Luz apagada, se pueden levantar. Azafatos y azafatas se ponen al servicio de los pasajeros y éstos últimos piden cualquier cosa que necesiten. Todo va bien pero, al parecer, siempre tiene que pasar algo que tuerza las cosas.

-7!

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