miércoles, 6 de octubre de 2010

Un sueño hecho realidad. (4)

Los pasajeros van entrando poco a poco. Altos, bajos, grandes, pequeños, morenos, rubios... A todos y cada uno de ellos los saluda muy educada y cordialmente y les hace pasar al interior del avión. 
Al cabo de un rato, todos los pasajeros han entrado y van ocupando sus respectivos sitios. Alguno que otro necesita ayuda, como un pasajero, que no sabe exactamente donde está su sitio. Él coge el billete y mira que asiento le corresponde. Con mucha educación le dice a este hombre, de unos 40 años y piel morena, que lo siga y lo acompaña a su sitio. El hombre, con una sonrisa de agradecimiento, le da las gracias. Él le devuelve la sonrisa y se gira, da unos pasos y va a ayudar a una señora que no puede colocar su equipaje de mano. Abre el compartimento superior que corresponde y sin ninguna dificultad mete la pequeña mochila. A continuación, cierra el compartimento con ambas manos y se asegura de que esté correctamente cerrado.
Ahora, junto con dos compañeros más, se coloca en su posición preparado para hacer las instrucciones de seguridad. Se percata de que los motores ya están funcionando, preparándose para el momento del despegue. Otro cosquilleo le recorre el cuerpo. Ahora tiene que estar muy pendiente, quizá porque ha llegado el momento más importante. Tiene que hacer las instrucciones de seguridad coordinándose con la compañera que las está leyendo.
"...les informamos que estamos procediendo al cierre de las puertas del avión..."
Queda poco menos de un minuto.
"...En caso de duda, por favor, consulten a un miembro de la tripulación de cabina. Muchas Gracias."
Es el momento. Ahora.
"Observen que en este avión hay 8 salidas de emergencia. 2 puertas en la parte delantera y 2 puertas en la parte trasera. Además, hay 4..."
Lo está haciendo, está señalizando con una perfección increíble todo lo que su compañera va retransmitiendo con su voz. Sí, lo está haciendo. Se acabaron esos momentos en los que, con menor edad, imaginaba e imaginaba cuando llegaría el día en el que estaría haciendo esto. Ya está, lo ha conseguido, no hay más.
Ahora sí, está completamente relajado. Todos los nervios se han esfumado, está como en una nube. A cada señalización que da se siente más fuerte, más seguro de si mismo.
"Deben usar sus cinturones de seguridad cuando la señal luminosa permanezca encendida y siempre que se lo indique un miembro de la tripulación. Se abrocha y desabrocha como se lo estamos mostrando...."
Ahí está. Tiene un cinturón de seguridad en la mano y le está mostrando a la gente como deben usarlo. Piensa que, aunque esté enseñándolo, va a tener que ayudar a más de uno, pero no le importa, en absoluto. Al contrario, está encantado de tener que ayudar a alguien a ponerse su cinturón.
"...tiren de la mascara, aplíquensela sobre nariz y boca ajustándola con la cinta elástica..."
Es el turno de las máscaras. Enseña la que tiene y con los correspondientes gestos explica como se ha de colocar.
"La tripulación de cabina les aclarará cualquier duda que deseen consultar. Gracias por su atención y disfruten del vuelo."
Ya está. Ahora solo queda revisar que todos tengan el cinturón de seguridad correctamente abrochado. Va andando por el pasillo y, por filas, revisa que todo esté correcto.
Sí, todo correcto.
Ya ha pasado la parte que, en principio, más le costaba. El momento del despegue se acerca.




-28!

1 comentario:

  1. me encantaaaaaa :DDDDDDDDDDDDDD esque oh dios lo defines creo eh creo que me sentire igual cuando lo haga muajajjajajaa! ahora se lo pasare a Marta! a ver que dices!
    gracias fea :D

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