Entran en la primera cafetería-panadería que encuentran. Una gran sensación de calor y bienestar los reciben estupendamente, ya que afuera hace mucho frío. Está casi al completo de gente. Un olor a pan recién hecho y a café llena todo el ambiente y eso hace que se les abra un poco más el apetito.- Qué bien se está aquí dentro -dice ella quitándose la chaqueta.
- Pues sí, lo malo es que a lo mejor no encontramos sitio, hay muchísima gente.
- Mira, ¡allí hay un sitio! -dice señalando una mesa que acaba de desocupar una pareja.
Nerea se adelanta para poder coger el sitio. Llega a tiempo.- Eres rápida, ¿eh? -dice él quitándose también su chaqueta.
Ella se lo queda mirando de arriba a abajo por un momento.
- ¿Qué pasa? -dice él mirándose también a si mismo para comprobar si tiene algo fuera de lo común.
- No, nada. Es que no me había fijado que te habías puesto el uniforme. Te queda muy bien, ¿sabes? -le responde poniendo la chaqueta en el respaldo de la silla y sentándose.
Él también se sienta mientras le contesta.
- Vaya, muchas gracias, pero... eso ya lo sabía -dice guiñándole un ojo.
Ella pone los ojos en blanco, pero se ríe.
- Tienes una autoestima muy alta, ¿eh? -le dice frotándose las manos para calentarlas, ya que aun las tiene frías.
- No eres la primera persona que me dice eso -dice riendo.
- ¡Y yo creo que no seré la última que te lo diga! -dice soltando una pequeña carcajada.
En ese momento aparece un atractivo camarero con una pequeña libreta y un bolígrafo en la mano.
- Hola, buenas tardes, ¿qué van a tomar?
- Yo una coca-cola bien fría y un bocadillo de jamón.
Ella abre unos ojos como platos.
- ¿Y usted? -le pregunta a ella.
- Yo... Mmm... yo un batido de chocolate caliente y una magdalena.
- Enseguida os lo traigo.
El camarero se va y cuando ya están solos de nuevo, ella empieza a acribillarlo a preguntas.
- ¿¡Cómo es posible que con el frío que hace te pidas una coca-cola!? ¿¡No tienes frío!? Pero, ¿¡estás loco!?
- ¡Eeeeeeh! Esto qué es, ¿un interrogatorio?
- ¡Sí! -exclama ella riendo.
- Bueno, pues intentaré contestar con la mayor precisión posible -dice enderezándose y haciendo ver que es alguien sumamente importante.- Oh, muchísimas gracias, señor Mayor -dice ella sin dejar de reir ni un solo momento.
- No enserio -dice él-, por mucho frío que haga nunca me verás tomar una bebida caliente.
- ¿Nunca, nunca?
- Nunca, nunca. No lo aguanto.
- ¡Vaya! ¿Ni aunque estemos a -5874 grados bajo cero?
Él la mira con una sonrisa divertida.
- Que exagerada que eres... pero bueno, si ese fuese el caso, tampoco. ¡Bebidas frías for ever!
- Dios... Yo no sería capaz, de hecho, prefiero las bebidas calientes.
El camarero llega justo después de que ella diga esa frase y deja la comida sobre la mesa.
-13!
No hay comentarios:
Publicar un comentario