miércoles, 13 de octubre de 2010

Un sueño hecho realidad. (10)

La llama.
"...entiende que aunque pida que te vayas no quiero perderte..."
Nerea tiene esta canción de espera que suena cuando la están llamando. No le suena.
- ¿Diga?
- ¿Nerea? Soy Toni, el azafato guapete que te ha servido el agua.
- Encantada Toni. Veo que no has tardado mucho en llamarme... -dice haciendo una sonrisa pillina.
- Como me has dado tu número de teléfono tan desesperada -dice él contraatacando- y yo hoy me quedo todo el día en Valencia, había pensado que podríamos de quedar, ¿no?
- ¿Cómo que desesperada? Ni en tus sueños, majete -dice ella intentando que no se note que tiene muchas ganas de hablar con él y conocerlo más a fondo.
- Ya, claro. Bueno, ¿te apetece?
- Sí, claro. ¿Te va bien quedar en el centro?
- Hombre, pues no muy bien. Teniendo en cuenta que no -esta palabra la dice con más fuerza- soy de aquí...
- Ay, es verdad, perdona se me ha ido la olla. Bueno pues dime dónde estás y paso a buscarte.
- Pues espera que pregunte, porque no sé ni como se llama el hotel. Te llamo en unos minutos, ¿vale?
- Hecho -dice colgando ella.
Ha sido rápida, ha colgado antes que él. Este acto, más adelante, se convertirá en una especie de juego entre ambos.
Se quita el uniforme, se pone una muda distinta y sale de la habitación dirigiéndose a recepción. Una vez allí, pregunta cual es la dirección del sitio donde se encuentra para que Nerea pueda llegar. Luego, la llama indicándole sus señas.
Han pasado 15 minutos y Nerea ha llegado al hotel en el que se encuentra él. Él la espera justo en la entrada. 
- Hola -saluda ella tímidamente.
- Hola -responde él observándola.
Se ha camiado de ropa. Antes llevaba unos pantalones tejanos oscuros con una camiseta de cuello alto blanca y una coleta. Ahora, en cambio, se ha puesto unos pantalones blancos junto con una camiseta de media manga azul oscura y una chaqueta negra. Su pelo ahora está suelto, moviéndose caprichosamente por culpa del poco viento que hay. Un mechón se le acaba de pasar por la cara y lo retira delicadamente con sus dedos.
- Puedes dejar de mirarme, ¿eh? -dice ella para sacar algo de conversación.
- ¿Y si no quiero? Tendré que aprovechar bien el tiempo antes de que me vaya, digo yo -contesta mostrándole una sonrisa.
Ella se la devuelve.
- ¿Cuándo te vas? -pregunta intrigada.
- Tengo que estar a las 8 en el aeorpuerto, el vuelo sale a las 9 y media.
- Hacia Mallorca, ¿no?
- Efectivamente.
Los dos se quedan un poco cortados y se hace un silencio entre ellos de poco más de 5 segundos. Él decide romperlo.
- Podríamos de ir a algú sitio, ¿no? Estar aquí en la entrada de un hotel no es muy divertido, que digamos...
Ella ríe.
- Tienes razón. Por aquí hay unos parques que a mi, personalmente, me encantan. Si quieres podemos ir.
- Lo que tú digas.
Se ponen a andar y van charlando sobre quienes son.
- Decías que tenías 21 años, ¿no? -pregunta él.
- Sí, aunque algunas veces me han dicho que aparento menos... Ya podría aparentar mi edad. ¿Y tú?
- Yo tengo 23, pero en dos meses cumplo los 24.
- Tampoco nos llevamos tanto, ¿eh? -dice mirándolo.
Y vuelve a sonreir. Cada vez que lo hace, él siente como una especie de inseguridad, como que con esa sonrisa esa chica puede hacer cualquier cosa.

-21!

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