- ¿Qué te pasa? –pregunta preocupado.- Nada, déjalo –dice mientras se quita un par de lágrimas más con la manga de la chaqueta-. Estoy bien –dice mostrando una triste sonrisa.
- No estás bien, mira como que te has puesto. Hace un momento estabas bien , contenta y de repente, mira.
Ella no dice nada. Un avión pasa por encima de los dos, en lo alto del cielo. Los dos levantan la cabeza y lo observan alejarse. El primero en bajar la cabeza es él.
- Mírame –le dice.Ella lo hace.
- ¿Por qué llorabas?
- Te lo cuento comiendo, creo que ya va siendo hora, son las… -se sube la manga de la chaqueta y mira su reloj- ¡las dos y cuarto!
Sin dejarle decir nada a él, Nerea saca su móvil del bolsillo del pantalón y llama a Pedro.
- Pedro, cuando quieras puedes venir.
- Ahora mismo –responde al otro lado de la línea telefónica.
Durante el rato que tarda Pedro en ir a buscarlos, se sientan sobre la hierba y se ponen a charlar.
- Por cierto, ese hombre…
- Pedro.
- Sí, eso, Pedro, te conoce, ¿verdad? Lo digo porque antes te ha llamado por tu nombre y parecía tenerte cariño.
- Es mi vecino. Trabajó con mi padre hace muchos años. Ahora ya está jubilado. Su mujer murió por un cáncer hace siete años o así y no tienen hijos. Su única familia somos yo y mis padres. Es un hombre muy bueno…
- Vaya, pobrecillo, no ha tenido mucha suerte que digamos.
- Pues no, su vida ha sido difícil y gracias a nosotros ahora parece que está bastante mejor.
Él no sabe que más decir. Ella se da cuenta y saca otro tema de conversación.
- Y que, ¿tienes novia?
Él la mira enarcando una ceja.
- ¿A qué viene eso?
- Bueno, nos estamos conociendo, ¿no te puedo preguntar?
- Sí, sí que puedes, pero de tantas preguntas que hay que me hayas hecho esa pues me sorprende.
- Bueno, pues no la contestes si no quieres –dice levantándose y chutando una pequeña piedra.
Él se queda sentado y mira hacia otro lado.
- No hay quien te entienda. Primero estás contenta, luego te pones a llorar, luego otra vez estás bien y ahora te enfadas. ¿De dónde narices has salido tú? –pregunta un poco mosqueado por el carácter de Nerea.
- De mi madre, ¿y tú?
- ¿Y encima te me pones chula?
Justo en ese momento se presenta Pedro.
- Ya estoy aquí, subid.Los dos se ponen en los mismos sitios de antes.
- ¿A dónde os llevo? –pregunta Pedro arrancando el coche.
Nerea mira a Toni. Él no se molesta en girarse, está mirando por la ventana.
- Enfrente del bar donde vas tú siempre –responde finalmente Nerea.
- Hecho –dice Pedro.
Durante todo el trayecto no se dicen ni una palabra, los dos están callados. Pedro ha puesto la radio y tararea algunas de las canciones que salen. No se da cuenta de que las dos personas que lleva detrás están mosqueadas.
-17!
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