martes, 26 de octubre de 2010

Un sueño hecho realidad. (23)

Ya ha dejado atrás la fantástica tarde que ha pasado junto a Nerea. Hace poco más de media hora que se han separado y es como si no la hubiese visto desde hace días. La estancia junto a ella se le ha hecho muy corta, a pesar de que han pasado todo el día juntos. Han hablado de casi todo, han reído, se han divertido. También ha habido un pequeño altibajo pero, por lo demás, se podría decir que ha sido un día extraño para ambos. Nunca han conocido a una persona de ese modo y nunca han congeniado tan bien con alguien.
Quizá ha sido cosa del destino... o no. Lo que sí es seguro es que algo ha crecido dentro de ellos. Las pocas veces que han tenido que encontrarse y verse el corazón se les ha acelerado, cuando se han mirado han sentido algo especial que les empujaba a volver a mirarse otra vez. Han pasado tantas cosas en menos de 24 horas que no es de extrañar que ya no se consideren unos desconocidos el uno para el otro.
"Pero si Nerea es de aquí, de Valencia... ¿qué hacía en Mallorca?", piensa de repente él mientras sube al avión a comprobar que todo esté correctamente. Es increíble: tanto rato juntos y no le ha preguntado lo más obvio: ¿por qué estaba en Mallorca? Decide que cuando llegue a su ciudad natal y la llame para decirle que está bien y todo ha ido bien se lo preguntará.
Repite el mismo ritual que ha hecho esta mañana y va andando por el pasillo del avión revisando que todos los cinturones y compartimentos estén correctamente. También revisa que haya targetas informativas en cada uno de los asientos y, cuando parece que todos los asientos tienen la que les corresponde, llega a uno que le falta. Inconscientemente una sonrisa le aparece en la cara y recuerda una de las veces que viajó en avión y se quedó una de las targetas por gusto propio, para leerlas en su casa cada vez que le apeteciese. Piensa que quizá alguien ha tenido esa misma idea y siguiendo con su trabajo coloca una nueva en su sitio.
Todo está listo y esta vez, aunque es la segunda que viaja ejerciendo su trabajo, ya no está nervioso. Si ha conseguido superar el primer vuelo con resultados excelentes, no hay nada que le impida hacer el segundo. Inspira profundamente y sonríe en su interior, visualizando en su mente la primera vez que ha visto a Nerea, esa misma mañana en uno de los asientos del avión.

-8!

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