Quizá ha sido cosa del destino... o no. Lo que sí es seguro es que algo ha crecido dentro de ellos. Las pocas veces que han tenido que encontrarse y verse el corazón se les ha acelerado, cuando se han mirado han sentido algo especial que les empujaba a volver a mirarse otra vez. Han pasado tantas cosas en menos de 24 horas que no es de extrañar que ya no se consideren unos desconocidos el uno para el otro.
"Pero si Nerea es de aquí, de Valencia... ¿qué hacía en Mallorca?", piensa de repente él mientras sube al avión a comprobar que todo esté correctamente. Es increíble: tanto rato juntos y no le ha preguntado lo más obvio: ¿por qué estaba en Mallorca? Decide que cuando llegue a su ciudad natal y la llame para decirle que está bien y todo ha ido bien se lo preguntará.Todo está listo y esta vez, aunque es la segunda que viaja ejerciendo su trabajo, ya no está nervioso. Si ha conseguido superar el primer vuelo con resultados excelentes, no hay nada que le impida hacer el segundo. Inspira profundamente y sonríe en su interior, visualizando en su mente la primera vez que ha visto a Nerea, esa misma mañana en uno de los asientos del avión.
-8!
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