sábado, 23 de octubre de 2010

Un sueño hecho realidad. (20)

Ambos ya han acabado de comer pero se quedan un rato más dentro del establecimiento. La razón principal es porque adentro se está bien y afuera hace frío. Charlan sobre todos los temas posibles, se ríen, se miran, se lo pasan bien. Cualquiera que los viese desde fuera pensaría que son una pareja; realmente lo aparentan.
Son las 17:43h, han estado bastante rato dentro, y deciden irse ya.
- Bueno, guía turística, ¿hacia dónde vamos ahora? -pregunta él poniéndose la chaqueta una vez fuera.
- Pues... -dice ella sacándose el pelo que se le ha quedado dentro de la chaqueta cuando se la ha puesto-, ¿tú a que hora te vas?
- El autobús viene a las ocho al hotel.
- Vale, entonces tenemos dos horas más... ¿Te apetece ir a mi casa? Es que no se donde ir, hace frío.
- Como quieras, vayamos donde vayamos seguro que me lo paso bien -dice mirándola mientras andan.
Ella alza la vista y le sonríe.
- Gracias por el cumplido -dice acercándose más a él para no tener tanto frío.
- ¿Vives muy lejos? -pregunta.
- No mucho, desde aquí estamos a unos diez minutos más o menos.
Él no le responde, se queda pensando en sus cosas. Ella también, y durante unos minutos no hablan.
- Oye -empieza ella-.
Él la mira con unos ojos interrogativos.
- Cuando te vayas, ¿qué pasará?
- ¿A qué te refieres?
- A nosotros. Yo vivo aquí, y tu en Mallorca... ¿No nos veremos más?
- Claro que nos veremos, yo estoy continuamente viajando y podemos vernos cuando sean fiestas o algo.
- Ya, bueno, pero no es lo mismo.
- En verdad es mejor, así cuando nos toque vernos, tendremos más ganas. Quien sabe, a lo mejor de estar viviendo juntos en el mismo sitio acabamos mal...
Ella se queda pensativa.
- No creo... -dice finalmente-, nosotros tenemos algo que nos une.
Él se la queda mirando extrañado. En verdad piensa algo así, pero no se habría atrevido a decirlo, ella habría pensado que estaba loco, pero loco de verdad.
- Bueno, ya hemos llegado -dice ella cambiando de tema rápidamente.
Entran y se suben en el ascensor. Durante esos segundos que pasan dentro de él, no se dicen nada e intentan no mirarse, están como un poco cortados. Cuando el ascensor se para y abre sus puertas, ella sale primero y va hacia la segunda puerta que hay en el camino. Mete la llave y abre la puerta.
- Pasa.
Él le hace caso y entra. Es una casa pequeña pero muy acogedora, le gusta.
- Vives con tus padres, ¿no?
- Sí, sí, pero ellos están trabajando y llegan tarde a casa. Si estuviesen aquí no te hubiese dicho que viniésemos... -dice riendo.
- Lo entiendo -dice él haciendo una media sonrisa.
- Mira este es mi cuarto -dice señalando una de las habitaciones.
- Oh, muy bonita, como tú.
Ella lo mira de reojo.
- Que pelotero que eres...
- Te lo he dicho enserio, desconfiada. Pero vamos, si no quieres que te diga que eres guapa, te digo que eres fea, ¿eh?
- ¡Aaaayyyyy! -dice ella dándole un abrazo.
Él se queda un poco parado, no se lo esperaba, pero se lo devuelve.
Se van al comedor y se sientan en el sofá. Ella le enseña un pequeño álbum de fotos de cuando era pequeña y le explica alguna que otra caída relacionada con alguna fotografía o cualquier otro hecho.
Al rato deciden hacer una bolsa de palomitas, a pesar de haber merendado hace un rato. Empiezan una mini guerra lanzándoselas entre ellos, pero deciden acabar rápido porque sino lo pondrán todo perdido.

-11!

No hay comentarios:

Publicar un comentario