Ambos ya han acabado de comer pero se quedan un rato más dentro del establecimiento. La razón principal es porque adentro se está bien y afuera hace frío. Charlan sobre todos los temas posibles, se ríen, se miran, se lo pasan bien. Cualquiera que los viese desde fuera pensaría que son una pareja; realmente lo aparentan.- Bueno, guía turística, ¿hacia dónde vamos ahora? -pregunta él poniéndose la chaqueta una vez fuera.
- Pues... -dice ella sacándose el pelo que se le ha quedado dentro de la chaqueta cuando se la ha puesto-, ¿tú a que hora te vas?
- El autobús viene a las ocho al hotel.
- Vale, entonces tenemos dos horas más... ¿Te apetece ir a mi casa? Es que no se donde ir, hace frío.
- Como quieras, vayamos donde vayamos seguro que me lo paso bien -dice mirándola mientras andan.
Ella alza la vista y le sonríe.
- Gracias por el cumplido -dice acercándose más a él para no tener tanto frío.
- ¿Vives muy lejos? -pregunta.
- No mucho, desde aquí estamos a unos diez minutos más o menos.
Él no le responde, se queda pensando en sus cosas. Ella también, y durante unos minutos no hablan.
- Oye -empieza ella-.
Él la mira con unos ojos interrogativos.
- Cuando te vayas, ¿qué pasará?
- ¿A qué te refieres?
- A nosotros. Yo vivo aquí, y tu en Mallorca... ¿No nos veremos más?
- Claro que nos veremos, yo estoy continuamente viajando y podemos vernos cuando sean fiestas o algo.
- Ya, bueno, pero no es lo mismo.
- En verdad es mejor, así cuando nos toque vernos, tendremos más ganas. Quien sabe, a lo mejor de estar viviendo juntos en el mismo sitio acabamos mal...
Ella se queda pensativa.
- No creo... -dice finalmente-, nosotros tenemos algo que nos une.
Él se la queda mirando extrañado. En verdad piensa algo así, pero no se habría atrevido a decirlo, ella habría pensado que estaba loco, pero loco de verdad.
- Bueno, ya hemos llegado -dice ella cambiando de tema rápidamente.
Entran y se suben en el ascensor. Durante esos segundos que pasan dentro de él, no se dicen nada e intentan no mirarse, están como un poco cortados. Cuando el ascensor se para y abre sus puertas, ella sale primero y va hacia la segunda puerta que hay en el camino. Mete la llave y abre la puerta.
- Pasa.
Él le hace caso y entra. Es una casa pequeña pero muy acogedora, le gusta.
- Vives con tus padres, ¿no?
- Sí, sí, pero ellos están trabajando y llegan tarde a casa. Si estuviesen aquí no te hubiese dicho que viniésemos... -dice riendo.
- Lo entiendo -dice él haciendo una media sonrisa.
- Mira este es mi cuarto -dice señalando una de las habitaciones.
- Oh, muy bonita, como tú.
Ella lo mira de reojo.- Que pelotero que eres...
- Te lo he dicho enserio, desconfiada. Pero vamos, si no quieres que te diga que eres guapa, te digo que eres fea, ¿eh?
- ¡Aaaayyyyy! -dice ella dándole un abrazo.
Él se queda un poco parado, no se lo esperaba, pero se lo devuelve.
Se van al comedor y se sientan en el sofá. Ella le enseña un pequeño álbum de fotos de cuando era pequeña y le explica alguna que otra caída relacionada con alguna fotografía o cualquier otro hecho.
Al rato deciden hacer una bolsa de palomitas, a pesar de haber merendado hace un rato. Empiezan una mini guerra lanzándoselas entre ellos, pero deciden acabar rápido porque sino lo pondrán todo perdido.
-11!
No hay comentarios:
Publicar un comentario