martes, 19 de octubre de 2010

Un sueño hecho realidad. (16)

"Hola, soy Nerea, aunque supongo que ya te lo habrán dicho. Mira lo siento, he tenido un pronto un poco raro. Me sabe mal que estemos así, a mi me gustaría seguir conociendote y creo que a ti también. Estoy en la puerta del hotel y me gustaría que bajases, si quieres claro."
Arruga el papel y lo tira a la basura. No quiere bajar. Mejor dicho, si quiere, se muere de ganas, pero quiere hacerle creer a Nerea que no.
Se sienta sobre la cama y no deja de pensar. Tiene unas ganas terribles de ver a esa chica atrevida con un punto de timidez, de ver como se quita el pelo con delicadeza de la cara, de volverla a abrazar, de volver a hablar con ella y ver esa fantástica sonrisa que tiene.
Se levanta de la cama nervioso, y sale al balcón. Un frío aire le da de pleno en la cara y se le mete por todo el cuerpo, provocándole un par de escalofríos; le da igual. Se apoya en la barandilla y mira hacia abajo.
Allí está ella, sentada en un banco y cruzada de brazos para calmar un poco el terrible frío que hace.
Se aparta rápidamente de la barandilla para que no le vea. Entra de nuevo a la habitación y se pone la chaqueta: lo tiene decidido. Al fin se ha dado cuenta de que es inútil luchar contra ese sentimiento que empieza a crecer dentro de él.
Deja todo desordenado y baja rápidamente. Mientras está en el ascensor piensa en qué le dirá, qué pasará, como irá todo.
Ya está en la recepción. Desde aquí dentro se ve el exterior y ve claramente como ella se levanta del banco y empieza a caminar, yéndose de este lugar.
Al ver esto, sale corriendo del hotel y va a detenerla.
- ¡Nerea! ¡Espera!
Ella, que ya ha dado varios pasos, se para y gira la cabeza. Lo ve correr hacia su dirección y ella comienza a andar para buscarlo. Cuando lo tiene frente a él, sin pensárselo dos veces le da un abrazo metiéndole las manos por dentro del abrigo para no pasar frío.
- Lo siento... -dice en un susurro.
- No importa -dice él abrazándola y acariciándole el pelo.
Así están unos segundos, sintiendo el calor del otro, oyendo los corazones latir.
- Pensaba que no bajarías -dice ella cuando ya han dejado de abrazarse.
- No iba a bajar, pero te he visto y... -empieza a decir él.
- ¿...y?
- Y tenía ganas de verte.
Ella se queda callada pero, a modo de respuesta, le ofrece una sonrisa.
- No -dice él de pronto sin venir a cuento.
- ¿Qué? -dice ella desconcertada.

-15!

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