domingo, 31 de octubre de 2010

Un sueño hecho realidad. (29)

Abre la puerta de su casa y la cierra sin hacer demasiado ruido. Hecha la llave por dentro y deja las llaves en el primer mueble que encuentra a su paso. Está tan cansado que de mientras va a su cuarto va pensando en si ducharse ahora o al día siguiente al despertarse. Entonces, se acuerda de que no ha llamado a su madre ni le ha dado notícias suyas; se le ha pasado por completo por estar pensando todo el rato en Nerea. Coge rápidamente el teléfono y la llama.
- ¿Mamá? Siento no haberte llamado antes, estoy tan cansado que se me ha pasado, lo siento.
- ¿Ya has llegado? ¿Todo bien? Ya te vale, ¡me tenías preocupada! Pensaba que te había pasado algo o yo que sé...
- Lo siento, de verdad. Es que entre que ha habido un pequeño problema con un par de imbéciles en el avión y estoy cansado se me ha pasado, no volverá a pasar, de verdad.
- ¿Un problema? ¿Qué ha pasado?
- Ya te contaré que me voy a dormir porque no me aguanto en pie.
- Mañana en cuanto te despiertes ya me estás llamando, y como no lo hagas ya verás tú.
- Qué sí, mamá, mañana te llamo en cuanto abra los ojos.
- A ver si es verdad. Por lo demás todo bien en el viaje, ¿no? ¿O ha habido más problemas?
- No mamá, todo bien, venga va, ¡no me entretengas más que tengo sueño!
- ¡Vale, vale! Venga, buenas noches, descansa.
- Gracias, igualmente, un beso.
Y cuelgan. Cuanto más prisa tiene para hacer algo, más se entretiene. Finalmente decide que se duchará mañana, ya que aparte de que no está sucio, todas las veces que ha dicho que estaba cansado iban enserio. Se quita el uniforme, se pone el pijama y se acuesta. Justo cuando cierra los ojos se acuerda de que había quedado en llamar a Nerea para explicarle lo del vuelo, pero está tan cansado que lo deja estar y piensa que ya la llamará mañana, aunque en el fondo le sabe mal. En cuestión de minutos está dormido profundamente.

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